Aceitunas El Alamillo es una pequeña empresa familiar situada en el municipio de Alhaurín el Grande, en la comarca del Valle del Guadalhorce. Dedicada al cultivo, envasado y comercialización de aceitunas partidas y aliñadas. Cuenta con dos líneas de producción, una convencional en la que las aceitunas se envasan en sus tres modalidades más conocidas: verdes frescas, tradicional y curada, y otra línea, en la que destaca su producción ecológica de la variedad Manzanilla Aloreña, que elabora y envasa de forma artesanal y que cuenta con la certificación CAAE. 

La aceituna ecológica Aloreña de El Alamillo, tiene un proceso distinto del resto de la producción. Se almacena en patios, donde se sigue la natural evolución de curado en salmuera, perdiendo, así, su característico color verde, al no intervenir ni refrigeración ni elementos artificiales. Posteriormente, y como es propio de este producto, se le agregan los aliños, siendo los más característicos el tomillo, el hinojo, el ajo y el pimiento.

Aceitunas El Alamillo produce, actualmente, unos 50.000 kg al año de aceituna Aloreña de Málaga, que envasan en diferentes formatos, desde botes de cristal de 500 gr. hasta garrafas de 8kg. El envasado se realiza a demanda y esta labor se concentra en varios días de la semana, durante los cuales pueden llegar a embotellar hasta 4.000 kg. La venta de aceitunas es bastante estable y constante durante todo el año, aunque como ocurre con otros productos, hay periodos más óptimos, como las Navidades, la Semana Santa o el verano.

Haciéndose un hueco

El total de la producción de El Alamillo, tanto ecológica como convencional, llega al mercado a través de siete grandes empresas distribuidoras de la zona, que cubren toda la provincia de Málaga, Cádiz y Ceuta. Las aceitunas Aloreñas El Alamillo han ido haciéndose un hueco en el mercado y cada vez es más fácil poder degustarlas en restaurantes, tiendas especializadas de productos malagueños e incluso se han asomado tímidamente al mercado exterior, en países como Alemania, Francia y Holanda.

“Pasar del hormigón al olivar”

Esta empresa familiar nace en 2003, cuando su promotor, Francisco Serrano Guerrero, pierde su trabajo en el sector de la construcción. “Fue entonces cuando tuve que reinventarme y pasar del hormigón al olivar. La familia de mi mujer se había dedicado a la elaboración y venta de la aceituna Aloreña, 30 años atrás, y pensé que era una buena oportunidad para comenzar algo en este sentido. Evidentemente, cuando empecé, el mercado y la forma de trabajar era muy distinta a lo que habían vivido mis suegros y todo fue aprendizaje y momentos arduos. Recuerdo que el primer día que salí a vender llegué a casa con sólo 23 €. Aquello no me cubrió ni el gasoil que gasté buscando clientes”, nos cuenta Francisco.

Hizo un curso en IFAPA, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía, en el que los profesores y otros pequeños empresarios, le ayudaron mucho a desenvolverse y a conocer este sector. No obstante, Francisco Serrano asegura que esto no hubiera sido posible sin el apoyo de su mujer, Mª Gracia Aragón, propietaria de la finca El Alamillo y que dio nombre a la empresa. 

A día de hoy, forman parte del negocio tres personas, Francisco y dos empleados, pero como afirma el propio Francisco, “como autónomo, toda mano es bienvenida, por eso mi mujer y mis dos hijos aportan su granito de arena siempre que pueden. Cuando comienza la campaña en septiembre, todos somos un gran equipo, no queda otra”.

“Poquito a poco”

Francisco nos relata que han llegado hasta donde están “muy poquito a poco”, trabajando de lunes a domingo, vendiendo en los mercadillos, invirtiendo todo el dinero que entraba en casa en el negocio e indiscutiblemente con la ayuda de toda la familia. “Mis hijos han visto cómo teníamos que comprar aceitunas para poder cumplir con los clientes, pero no teníamos dinero y no sabíamos de dónde sacarlo. Pero afortunadamente, hemos ido superando obstáculos en equipo, porque aquí, si ganamos, ganamos todos y si perdemos, perdemos todos”, afirma Francisco. 

En estos siete años de “aventura” empresarial con Aceitunas El Alamillo, Francisco asegura que siempre ha estado con los pies en la tierra. “En este tiempo hemos pasado de una nave en alquiler de 140 m2 a una en propiedad de 600 m2, que cuenta además con una entreplanta y un patio; de una pequeña furgoneta a varios vehículos y de un proceso totalmente manual a otro más mecanizado. Tenemos un sistema de pesaje y trazabilidad, totalmente informatizado, que logramos gracias a una subvención de la Diputación de Málaga y que nos ha permitido un mayor control sanitario”. En este continuo proceso de mejora, Aceitunas El Alamillo está pendiente de renovar su línea de envasado con una nueva máquina.

El potencial valor ecológico

El principal objetivo a corto y medio plazo de la familia “El Alamillo”, está focalizado en crecer en producción ecológica y potenciar el valor de la Aceituna Aloreña, a la que a día de hoy sólo dedican un 15% del total de su actividad. “Cada vez hay más demanda de este producto, pero somos conscientes de que la producción es limitada”.  Entre sus propósitos, además de aumentar la producción, en general, está el renovar sus instalaciones, ser más competitivos y ampliar sus canales de distribución, “lo que conllevaría a que creemos más puestos de trabajo y que estos sean cada vez más estables”.

Abriendo mercados 

Se unieron a Sabor a Málaga en 2016 y desde entonces han asistido en un par de ocasiones al Salón Gourmets de Madrid. “Ir de la mano de la Diputación a esta feria internacional nos abrió la puerta de un imponente mercado. En ellas nos salieron muchas ventas, que aún hoy día mantenemos. Y en cuanto a la Gran Feria Sabor a Málaga, también fuimos los primeros años, pero últimamente nos ha sido imposible, aunque esperamos volver”.

La aceituna es un producto con magníficas cualidades, rica en minerales como el fósforo, el hierro, el magnesio, el potasio, el sodio y el yodo; contienen calcio y es antioxidante. Destaca tanto en un “picoteo”, como de acompañamiento y enriquece decenas de recetas tradicionales de nuestra cultura gastronómica. Uno de esos platos tan típicos es la ensalada malagueña, elaborada con patatas cocidas, naranja, bacalao, cebolleta y una auténtica aceituna Aloreña, convirtiéndose esta en la protagonista cuando alcanza la calidad y el sabor tan inconfundible como el que han logrado las aceitunas ecológicas El Alamillo

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