Bar Restaurante Reyes es un pequeño negocio familiar ubicado en el municipio de Moclinejo, a escasos 27 kilómetros de la capital malagueña y perteneciente a la comarca de la Axarquía. Con cuarenta años de historia, este restaurante se ha caracterizado, desde sus inicios, por la elaboración de platos típicos de la zona, utilizando productos de la tierra y de primera calidad. Una apetecible carta en la que se advierte una amplia variedad de opciones que degustar, entre las que destacan el plato de los montes, las migas, el medallón de solomillo a la pasa moscatel, la ensalada malagueña o la ensalada de pimientos asados. Pero si hay un plato estrella que lo identifica soberanamente es su excepcional chivo al estilo Reyes, una especialidad culinaria que sus propietarios, los hermanos Carlos y Miguel Ángel, han ido preservando y mejorando con esmero durante años, logrando conquistar a los más exigentes paladares y haciendo de los productos autóctonos delicias gastronómicas que merecen la pena ser disfrutadas con familiares y amigos.

De panadería a taberna

Miguel Ángel Fernández, quien nos atiende con una amplia sonrisa en la soleada Plaza de España, nº 7, donde se ubica su restaurante, nos cuenta que lleva toda la vida dedicado “en cuerpo y alma” al negocio que le dejaron sus padres, Manuel y Lucía, quienes convirtieron un desafortunado percance en una oportunidad de reinventarse y seguir luchando por llevar un jornal a una familia con cuatro hijos. “Mis padres tenían una panadería y, casualmente, un vecino de la casa colindante hizo obras y se le cayó un muro, hundiendo el horno donde mis padres cocían el pan. Viendo que aquello no tenía mucho arreglo, creyeron que lo mejor era dejar este negocio”, nos narra Miguel. Fue entonces, cuando Manuel Fernández, conocido en el pueblo como `Reyes´ por haber nacido el día el 6 de enero –“y que fue para la familia, y especialmente para mi bisabuela, un auténtico regalo de Reyes”-, transforma aquel contratiempo en una nueva oportunidad de emprender y decide montar una taberna. 

En 1980, gracias al afán de superación de `Reyes´ y con el extraordinario buen hacer y recetario que albergaba Lucía, “la maestra cocinera” y creadora del famoso chivo al estilo Reyes, abren el `Bar Reyes´, en unos escasos 40 m2, donde poco a poco, los exquisitos platos caseros y tradicionales, elaborados con productos de la comarca, unido a la cordialidad y diligencia de esta familia van calando entre los lugareños y visitantes, convirtiéndose en referentes de la gastronomía malagueña.  “Mis padres abrieron el negocio cuando yo tenía cinco años y recuerdo haber pasado toda mi infancia y juventud en él. Cuando llegaban las fiestas de verano o las romerías todos mis amigos estaban divirtiéndose mientras que mis hermanos y yo teníamos que echar una mano a mis padres”, nos relata Miguel. Un sacrificio que ha “merecido la pena”, descubriendo en este oficio una gran devoción profesional.

Etapas

Miguel y Carlos aseguran que han ido evolucionando y perfeccionado sus destrezas con los años, apostando siempre por los magníficos productos de la provincia, “una tierra de la que nos debemos sentir afortunados”, declaran. “Nuestros padres nos legaron su saber hacer, el respeto por el producto y por los clientes, valores imprescindibles para llevar un negocio, y con el tiempo nosotros hemos procurado mantener ese espíritu e ir adaptando la oferta a las necesidades de cada etapa”. Miguel, quien se considera más arriesgado y atrevido, nos señala que cuando tenía 17 años se percató de que las noches de los fines de semana eran muy tranquilas y convenció a sus padres para empezar a ofrecer una carta especial de hamburguesas y camperos con los que atraer a nuevos clientes, una idea que fueron mejorando con el tiempo “porque todo no es soplar y hacer botella, como decía mi abuela”, matiza Miguel. Durante años, los hermanos `Reyes ´han invertido todo su tiempo y hasta el “último céntimo” en cada una de las ideas, así como reformas -cuatro hasta la fecha- que han llevado a cabo en su negocio.

Fogones  

Actualmente, el restaurante Reyes dispone de 200 m2 con un amplio salón con capacidad para cerca de cien personas, donde se han celebrado desde pequeñas reuniones familiares y de empresa, hasta bautizos, comuniones y entrañables bodas. En su soleada y amplia terraza con vistas a la plaza principal del pueblo y junto a la casa consistorial, podemos observar  cuidadas casas encaladas, ordenadas sobre un bello suelo adoquinado que nos regocijan en el hermoso entorno rural y que se funden con los deliciosos aromas de guisos y asados que afloran de la cocina de `Reyes´. Croquetas de pollo caseras, callos con garbanzos, una tentadora paella o un sabroso chivo de Canillas en salsa van ya bullendo en sus fogones y abren nuestro apetito por momentos. 

En su magnífica carta, además de ofrecer un menú especial de la semana, se aprecia la riqueza de la gastronomía popular y otros gratos manjares como el chuletón de buey, la brocheta de pollo, el entrecot de ternera, el bacalao, la rosada o las gambas a la plancha, sin olvidar sus postres caseros como el arroz con leche o la tarta de tres chocolates. La última idea que han incorporado al negocio es un asador de pollos, en el que ya están probando hacer otros platos típicos como pata de cerdo asada.

Mejor Carta de Vinos de Málaga 

Igualmente, nos llama la atención su amplia carta de vinos, sobre la que Miguel hace hincapié en que, en un 98% está compuesta por sublimes vinos de la provincia y por la que le concedieron el premio a la Mejor Carta de Vinos de Málaga en 2011. Entre sus caldos, encontramos muy distintos vinos de Moclinejo, concretamente de la bodega de Antonio Muñoz Cabrera (Bodegas Dimobe), una empresa familiar creada en 1927 y que originalmente elaboraba vino de la variedad Moscatel de Alejandría, a partir de la uva procedente de sus propios viñedos, y que hoy día ha ampliado la gama hacia los vinos blancos, rosados y tintos, todos acogidos a D.O. Málaga y D.O. Sierras de Málaga.

Para quienes visiten su establecimiento, aparte de poder degustar los productos típicos en sus platos, podrá encontrar un pequeño espacio destinado a la venta de exquisitos quesos de los montes, las sabrosas aceitunas Castillo, la miel pura de la Alquería o el intenso aceite de los Romanes, todos ellos perteneciente a la marca Sabor a Málaga. Y es que el Bar Restaurante Reyes cuenta, igualmente, con el distintivo Sabor a Málaga desde mayo de 2017, y Miguel y Carlos subrayan que para ellos es fundamental fomentar el consumo de los productos autóctonos, “porque contamos con una impresionante despensa y una riqueza culinaria que no debe perderse y que debemos defender”.

Trato cercano y profesional

En el Bar-Restaurante Reyes trabajan cuatro personas entre semana y hasta 15 los fines de semana, “entre quienes se encuentran mis hermanos Reyes y Lucía”. Un gran equipo humano de quienes es preciso destacar su trato cercano y profesional. Carlos, más reservado y discreto, prefiere atender en la barra y brindar a los clientes esa reconfortante seguridad sobre la calidad que los ampara. “Mi hermano siempre refiere que, en cuestión de garantía y calidad, primero estamos nosotros y después el Corte Inglés”, nos detalla entre risas Miguel. Por su parte, Miguel, quien ejerce las funciones de gerente, afirma que no sabe estar quieto, que lo mismo anda en la cocina, que en la terraza sirviendo mesas o “de papeleo”. “Aquí todos somos trabajadores, somos iguales y solo soy el jefe cuando hay un problema que resolver”, añade. Este arrojo por su empresa ha llevado a Miguel Ángel Fernández, a recibir un galardón al mejor empresario en la III edición de los Premios Axarquía 2019.

Agradecido… “y me quedo corto”

Miguel y Carlos aseveran que es su clientela, procedente de los más diversos rincones de la provincia –Marbella, Mijas, Antequera, Vélez Málaga, El Borge…- así como visitantes y turistas de todos los puntos de España y el extranjero, la que les impulsa a seguir con ímpetu e ilusión en este negocio familiar. “Para mí es un orgullo que me reconozcan. Lo mismo voy a Vélez a arreglar papeles y por la calle no hay paso que dé que no vaya saludando a gente. Eso me da una alegría y satisfacción…” – declara Miguel. “Estos días atrás, también le dejé la furgoneta del restaurante a mi suegro, que tenía que hacer una gestión en Marbella, y cuando el hombre llegó allí la guardia civil lo paró, porque reconocieron el vehículo y sabían que quien la conducía no era yo”, nos describe con humor.

“Fíjate como son las cosas –recalca- que hace dos años, llevé a mi familia a Madrid a ver el musical de El Rey León y estando en la cola de los tickets vino una chiquilla, de unos 6 años, y me dijo ¡adiós! En ese momento pensaba que era un juego de críos, pero momentos después la veo cogida de la mano de un señor y ella diciéndole algo. Resultó que la chiquilla y la familia, todos de Madrid, habían estado veraneando en el Rincón de la Victoria y estuvieron comiendo en nuestro restaurante muchos días de sus vacaciones. Aquella casualidad y que la niña nos identificase, fue una sensación realmente gratificante. Y me quedo corto al expresarlo”, puntualiza. 

Perfiles 

El cariño y agradecimiento que los hermanos Reyes manifiestan hacia su clientela queda patente también en su perfil de Facebook, un afecto mutuo que se refleja en las instantáneas que recoge la más sincera sonrisa de quienes valoran el trato y profesionalidad de esta familia y que los apoya hasta en los momentos más difíciles.

Familia

Los negocios de hostelería son empresas que conllevan un sacrificio muy significativo, “un mínimo de 14 horas diarias que se convierten en 18 o 19 los fines de semana o cuando atendemos eventos especiales”, por ello Miguel y Carlos aún no se plantean el relevo generacional. Ambos padres, con los niños pequeños, optan por seguir pensando en mejorar el día a día de su negocio e inculcar en sus hijos los valores que ellos mismos recibieron.  Aunque el hijo mayor de Miguel, Miguel Ángel, de tan solo 11 años, ya suele estar rondando por el bar y dice que en el cole le reconocen por Reyes, “así que se ha autonombrado Miguel Reyes junior”, apunta.

La vocación y dedicación que consagran al negocio les deja poco tiempo para estar con sus familias, por eso, las mujeres de Miguel y Carlos, Verónica e Inma, respectivamente, se ocupan y preocupan porque sus hijos vean a sus padres. “Yo veo a ratitos, mientras trabajamos, a mi Miguel Ángel y a mi Manuel –de cuatro años- y mi hermano, a sus mellizos de año y medio, Cristian y Daniela. Salimos al amanecer y regresamos de madrugada y eso no es fácil de compaginar”,  sostiene Miguel. Asimismo, Miguel reconoce que su mujer aunque “esté en la sombra”, le apoya en multitud de ocasiones, preparando los menús, aportando ideas y resolviendo cosas del día a día que “suman mucho”.

Proyectos: servicio a domicilio y ampliación

Pero los reveses y el esfuerzo no son obstáculos para la familia Reyes, quienes esperan poder seguir en la lucha con un ánimo renovado tras el parón generalizado acontecido en 2020 debido a la pandemia del coronavirus. Y es que entre sus objetivos a corto y medio plazo ya están trabajando en implantar un servicio a domicilio y “si las circunstancias lo permiten” ampliar el negocio y crear un pequeño hostal, procurando generar empleo y medios para impulsar la economía en un medio rural, “donde es tan difícil mantenerse”. 

Moclinejo, con poco más de 1.200 habitantes, es una localidad donde abundan los campos y en sus orígenes su economía estaba basada en la realización de utensilios con esparto, vendiéndolos a los pueblos vecinos. La mayoría de sus habitantes desarrollaban actividades agrícolas y cultivaban olivos, almendros, algarrobas y la vid, tanto para hacer pasas como para vino. Puerta de la Ruta de la Pasa, esta localidad nos abre paso a su historia y a sus tradiciones, como la fiesta de Viñero que, cada segundo domingo del mes de septiembre, rinde homenaje a la vid y al vino moscatel, que tanto caracteriza esta comarca. Aunque cabe decir, que hoy día también son importantes en el municipio los numerosos cultivos subtropicales como los aguacates, chirimoyas, mangos y papayas. 

Como bien dijo un sabio

En su gastronomía destacan platos típicos como el ajoblanco, las migas, el chivo o el solomillo a la pasa, recetas que excepcionalmente preparan en el Bar Restaurante Reyes. Una familia unida por el amor a su tierra, sirviéndose de los productos autóctonos y fomentando la cocina casera, tradicional y la gastronomía de la provincia. Una historia familiar inspirada en los valores de respeto, lucha y buen hacer, y aderezada por la maravillosa cordialidad y trato humano que Miguel y Carlos, los hermanos Reyes, brindan a sus clientes. “O Como bien dijo un sabio de Moclinejo: El que sea de buen comer le voy a dar un consejo, que venga al Restaurante Reyes que se encuentra en Moclinejo”.

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