Gazpachería Malagueña es una pequeña empresa familiar ubicada en Pizarra, en la comarca del Valle del Guadalhorce, dedicada la elaboración artesanal de gazpacho, salmorejo y ajoblanco, con ingredientes 100% naturales, sin conservantes, colorantes ni aditivos químicos. La materia prima procede de agricultores y pequeños productores locales, lo que permite un mayor control y una garantía calidad sobre el resultado final de unos productos de tan excepcionales cualidades. Una calidad y sabor supremos que vienen a ofrecernos los mejores productos en una nueva y valiente temporada de verano.

Gazpachería Malagueña elabora de forma artesanal y casera todas sus bebidas con la receta tradicional “de nuestros pueblos” y con ingredientes en un estado óptimo de maduración, “tomates, pepinos, pimientos”, nos explica la fundadora del negocio, Toñi Ramírez. “También es importante un buen aceite de oliva, pan casero, y cómo no, la almendra de la zona para que el ajo blanco tenga ese sabor y textura tan especiales”. La empresa de Toñi Ramírez produce en torno a 18 mil litros anuales, entre las tres variantes de sus “refrescantes y nutritivas sopas frías”, que comercializa en pequeñas tiendas, asadores de pollos y restaurantes de la provincia, y que presenta envasadas en dos formatos, botellas de medio litro y de litro.

Las bases del negocio: calidad, comodidad y saludable

Gazpachería Malagueña nace en 2010, cuando su creadora, Toñi Ramírez, administrativa en una empresa promotora, tuvo que reinventarse y reciclarse como consecuencia de la crisis de 2008. Tras barajar diversas opciones de negocio, decide aventurarse y poner en marcha una idea, basada en ofrecer un producto sano, nutritivo y de calidad, adecuando “todo el saber hacer tradicional a las necesidades de un consumidor” que quiere disfrutar, cómodamente y en cualquier momento, de una bebida refrescante, natural y autóctona. Para Toñi, las gazpacherías deberían ser como las fábricas de cerveza, “al igual que hay una fábrica de cerveza en cada ciudad, debería haber una gazpachería que permita ofrecer una bebida fresca y reparadora”, siendo una alternativa perfecta para llevar un estilo de vida saludable.

“Mi apuesta por elaborar gazpacho, salmorejo y ajoblanco casero está basado, igualmente, en mi predilección por estas sopas. Cuando estudiaba y desarrollaba el proyecto comprendí que hacer, por ejemplo, un gazpacho tradicional requiere un tiempo del que no siempre disponemos en nuestro día a día. Unido a ello, observé que la mayoría de los gazpachos existentes en el mercado eran pasteurizados, con una larga fecha de caducidad, factores que influyen en el sabor que deja en boca. Solo hay que mirar la etiqueta”, nos comenta Toñi.

Mi mayor éxito: la satisfacción de mis clientes

Con un proyecto claro y definido y con el apoyo indiscutible de su familia, Toñi pone en marcha la empresa. Sus modestas instalaciones de poco más de 40 m2 y una maquinaria básica adaptada para la producción han servido para lanzar al mercado los productos de Gazpachería Malagueña, con la expectativa de poder crecer, “poquito a poco, invirtiendo cada año en mejoras que me permitan optimizar la producción, envasado y distribución”. Aunque han sido años duros de lucha, sacrificio y trabajo para hacerse un hueco en un mercado, cada vez más competitivo, Toñi Ramírez afirma con rotundidad que su mayor éxito está en la satisfacción de sus clientes. “Unos clientes fieles, de confianza y que han valorado la calidad de mis productos”.

s allá de época estival

El 90% de la actividad de Gazpachería Malagueña se centra en los meses de mayo a septiembre, no obstante, Toñi afirma que el resto del año mantiene una pequeña producción para ciertos clientes muy fieles a estas sopas. Esta gazpachería trabaja sobre pedido para ofrecer a los consumidores un producto recién hecho, cuyas propiedades se conservan en “perfectas condiciones durante 20 días, siempre que se mantenga en frío”. Los pedidos que recibe Toñi a través de sus líneas telefónicas (627 253 360 y 617 327 427) son inmediatamente ordenadas para pasar a una producción acorde con las necesidades del cliente.

Desde que se incorporó a la marca Sabor a Málaga, en marzo de 2016, ha participado en algunas ferias como el Salón H&T, que se celebra anualmente en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga. “En verano, que es cuando más ferias hay, es cuando menos puedo atenderlas, porque todos mis recursos y mi tiempo tengo que destinarlos a cumplir con comercios y restaurantes a los que sirvo. No obstante, con las nuevas medidas que estoy incorporando al negocio, me facilitará resolver este canal de promoción -asegura-, abriendo la posibilidad a generar más empleo”.

Nutricionales y ricas

El gazpacho, el salmorejo y el ajoblanco, además de ser tres recetas que forman parte de la cultura gastronómica de nuestra provincia, poseen unas magníficas propiedades nutritivas. El gazpacho aporta fibra y antioxidantes, contiene minerales como el fósforo, calcio, hierro, magnesio y cinc, es bajo en calorías y tiene vitaminas C, A y E. El salmorejo, con similares favores nutricionales, se convierte en un alimento altamente proteico cuando le añadimos trocitos de jamón serrano, huevo duro e incluso migas de atún o melva. Y el ajoblanco malagueño, calificado por algunos chefs como “la sopa fría más elegante”, es un entrante perfecto en cualquier menú. Rico en ácidos grasos esenciales que ayudan a nuestra salud, gracias a las almendras, su ingrediente principal, y que contienen un porcentaje significativo de grasas monoinsaturadas que funcionan como protectoras del sistema cardiovascular.

Estas sopas frías son tan completas en sí mismas que degustarlas se convierten en un placer para el paladar y un beneficio para el organismo. Son tan “ricas” que pueden consumirse como plato único o como parte de un menú variado y equilibrado. “Pero esto hay que dejarlo a gusto del consumidor”, sonríe Toñi. “Particularmente, disfruto con un buen vaso de gazpacho, fresquito y sabroso y también con un delicioso ajoblanco, claro está, acompañado de las magníficas uvas de nuestra tierra”.

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