La Samiaja es una pequeña empresa familiar ubicada en el municipio de Archidona, en la comarca de Antequera. Desde 2015 está dedicada a la producción de Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico mediante procedimientos exclusivamente mecánicos y de forma tradicional, permitiendo de este modo la conservación de todas sus propiedades y alcanzando una incuestionable calidad en todas sus variedades. Un zumo de fruta de producción limitada que está conquistando a los más selectos paladares nacionales e internacionales y en el que su aceite elaborado únicamente con aceitunas de la variedad Picual se ha convertido en su producto estrella, descubriendo un aroma y sabor tan sublimes como originales. Un AOVE ecológico que invita a vivir una experiencia llena de amor por el entorno natural y los orígenes y cuyo elegante y distintivo envase le permitió en 2018 erigirse con una mención de honor en el Concurso Internacional de Packaging e Innovación de Milán. 

María Jesús y Luis Córdoba


La Samiaja, que nace como una empresa de desarrollo sostenible en un medio rural, fue el proyecto que dos hermanos, María Jesús y Luis Córdoba Cano, se propusieron defender desde sus inicios, con la convicción de que era el momento de transformar el testigo legado por sus padres -fruto del trabajo, sacrificio y espíritu emprendedor de sus antecesores-, y adaptarlo a unos nuevos tiempos en los que es preciso pararse, observar y pensar en el origen y nuestras raíces.

Antonio y Gregoria

Todo un visionario

Y es que sus orígenes datan de hace más de seis décadas, como nos relata María Jesús que pertenece a la segunda generación de La Samiaja. Su padre, Antonio era un humilde agricultor que poseía una pequeña parcela en el término municipal de Archidona donde predominaban los olivos y cuyas tierras eran aradas con la ayuda de un mulo. Una finca que explotaban de manera intensiva, llevando las aceitunas al molino de la cooperativa y vendiendo su producción. Pero llegó un momento en el que el valor de las cosechas se devaluó muchísimo y hubo que buscar alternativas para mantener a la familia. 


María Jesús nos cuenta que sería en torno a los años 60 del siglo pasado cuando a sus padres le expropiaron parte de sus tierras con motivo de la construcción de la carretera Jerez-Cartagena y Antonio, quien siempre fue muy emprendedor y “todo un visionario” pensó en montar un restaurante, “porque -como nos refiere María Jesús recordando las palabras de su padre- alguien tendría que dar de comer a las criaturas que pasaran por allí”. Armándose de valor y coraje, Antonio, con el apoyo de su esposa Gregoria, montan el restaurante Escua, -nombre con el que se conocía a Archidona en la época fenicia-. 


Un turismo rural diferente


Poco después, sobre los años 80 Antonio y Gregoria amplían la finca y compran La Samiaja, un típico cortijo andaluz de dos plantas datado de finales del siglo XIX. Es en este cortijo donde el matrimonio decidió montar el primer complejo de turismo rural de la zona, adaptando el ala de la casa que en sus orígenes estaban destinada a albergar a los aceituneros y jornaleros que se contrataban durante la campaña de recolección de la aceituna, a ocho pequeñas estancias con baño incorporado, y restaurando la zona de salones, cocina, patio y porche, a la que también añadieron posteriormente una piscina. 

Además de alquilar las habitaciones del cortijo, fundamentalmente a extranjeros, Antonio y Gregoria prestaban un servicio adicional diferente, llevando a los inquilinos de excursión por la finca, donde podían ver cómo se cultivaba los terrenos en los que predominaban los olivos y ofreciendo posteriormente un pequeño refrigerio o cata donde podían degustar el magnífico oro líquido que ellos extraían junto a otros productos típicos de la zona. Surge así un compendio entre turismo rural y oleoturismo, unas palabras que carecían de un significado preciso por aquel entonces, pero que empezaban a tomar forma, y a través de las cuales se comenzaba a dar un valor y sentido a un medio rural olvidado.

Un proyecto ecológico de recuperación

Es ya en 2015 cuando María Jesús y su hermano Luis deciden completar la gran empresa de sus padres y poner en marcha un proyecto de producción ecológica de Aceite de Oliva Virgen Extra, recuperando los cultivos de la finca. Una apuesta por el desarrollo sostenible como la mejor alternativa de presente y futuro, donde la obtención de un exclusivo y limitado AOVE constituye su pilar fundamental, volviendo a una agricultura ecológica con repercusión en la salud alimentaria y en la mejora de su hábitat, porque como nos comentan los hermanos Córdoba Cano, “el olivo permite contener la erosión y desertificación del suelo de las regiones donde se cultiva, así como mantener la biodiversidad. Además, crea un efecto sumidero que hace que capture más CO2 de la atmósfera que los gases de efecto invernadero emitidos a lo largo de todo el proceso de producción del aceite de oliva”.

María Jesús nos dice que el tiempo la ha devuelto a sus raíces. Muy jovencita se marchó a estudiar a Granada, donde se licenció en Biblioteconomía y Documentación y durante más de 17 años trabajó como empleada pública en Sevilla, concretamente en la Agencia Andaluza de la Energía, mientras que su hermano Luis se encargó de la gestión del restaurante de sus padres, “el cual hoy día está en manos de mi sobrino ‘Luisito’, un apuesto joven de 20 años y 2 metros de altura- nos confiesa María Jesús con una amplia sonrisa. 

Ambos hermanos, embebidos de las grandes enseñanzas que sus padres intentaron inculcarles durante su crianza y deslumbrados con unas vistas en las que se van difuminando los cientos de alineados olivos, deciden emprender un camino de retorno a la tierra y es entonces cuando optan por reconvertir su extenso olivar en un cultivo ecológico, cerrando así el círculo del emprendimiento familiar de La Samiaja, donde la producción propia de aceite de oliva se combina con el oleoturismo, dando el merecido protagonismo al medio rural. 

De intenso sabor y aromas

Actualmente, la familia Córdoba Cano posee una finca de 20 hectáreas que se encuentra emplazada en la Vega de Archidona, entre la Peña de los Enamorados y la Sierra de Gracia, junto al paraje natural de La Hoz de Marín. En sus tierras encontramos un rico y variado ecosistema en el que abundan arbustos del bosque Mediterráneo, como la retama o la esparraguera, y árboles como el eucalipto, la encina y el acebuche, además del olivo, ocupando éste cerca de un 70% del total de la superficie. En ella hay aproximadamente 4.600 olivos de distintas variedades, como Hojiblanca, Gordalilla, Empeltre, Redondilla y Picual (Marteña), representando esta última solo un 40% del cultivo de la finca, de los que se obtienen dos extraordinarios AOVEs que destacan por unas peculiaridades organolépticas muy especiales.

Los AOVEs de La Samiaja son de intenso sabor y gran complejidad de aromas a herbáceos y frutales. El Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico obtenido de la variedad Picual, de frutado verde intenso, así como el AOVE Coupage (plurivarietal) procedente de las variedades Hojiblanca, Gordalilla y Picual, de frutado maduro, presentan ligeros matices entre lo amargo y lo picante, resultando en ambos casos una placentera experiencia sensorial. 

Producción limitada y calidad diferenciadora

La Samiaja cuenta con una producción limitada de 1.000 botellas anuales que envasan en un formato de 500 ml y que normalmente comercializan tanto a través de su tienda online, como en colaboración con diferentes tiendas gourmet y distribuidores independientes que llegan a consumidores muy selectos. Unos extraordinarios AOVEs que están abriendo nuevos mercados en muy diversos puntos de la península y en el extranjero, siendo el Reino Unido y Bélgica los países más demandantes. 

Lo que diferencia a los aceites ecológicos La Samiaja son las singularidades del clima, el entorno, así como el rigor llevado a cabo en su “recolección y prensado”, aspectos de los que está muy pendientes Luis. La aceituna Picual se recoge al principio del envero, en el mes de octubre, “cuando el fruto empieza a coger ese característico color morado, otorgándole al aceite unos aromas y sabores más intensos y conservando todos sus matices”, -nos explica. Un esmerado proceso que favorece la conservación de altos niveles de polifenoles y antioxidantes naturales, generando a su vez mayores beneficios para la salud. Y en el caso del AOVE Coupage, de frutado maduro, la recolección se efectúa durante el mes de diciembre, “obteniendo de este modo un aceite más dulce”, precisa. 

No obstante, en ambos casos y gracias a un exhaustivo control de calidad implantado por esta familia, desde la recolección y transporte al molino hasta su extracción en frío (nunca superior a los 26º) y envasado en botellas de vidrio opacas -evitando que los rayos ultravioleta lo deterioren- permiten conservar todas sus propiedades, siendo la antiinflamatoria y antioxidante, las más conocidas, pero que se extiende a otras magníficas cualidades, como su acción preventiva contra el cáncer, así como de enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares.

Un envase altamente original


Junto a las bondades de estos aceites ecológicos de sabor y aroma intachables, uno de los aspectos más llamativos es la singularidad y creatividad de sus envases, los cuales obtuvieron en 2018 una mención de honor en el Concurso Internacional de Packaging e Innovación, denominado Le forme dell’ Olio, que anualmente se celebra en Milán (Italia). Un diseño creado por la pareja de María Jesús, un arquitecto madrileño llamado Juanjo Sánchez, y “basado en un mundo sencillo, reflejo de la vida cotidiana en el campo y la necesaria recuperación de nuestros medios rurales”.

Dar vida al olivar

Mención aparte, merece la curiosa y reciente iniciativa impulsada por La Samiaja, denominada Apadrina un Olivo, a través de la cual se procura dar vida a aquellos olivos que, por la dificultad de acceso al terreno a la hora de labrarlos, han ido dejándose atrás y que gracias a esta acción permite que se le desbroce su alrededor y se le instale un sistema de riego, logrando así su recuperación. “Una iniciativa que ha tenido mucho éxito durante las pasadas Navidades, convirtiéndose en un original regalo que conlleva un estrecho compromiso con el medio ambiente”, sostiene María Jesús, quien añade que los padrinos de estos árboles reciben, en contraprestación por su apoyo, una caja de 6 botellas de Aceite de Oliva Virgen Extra La Samiaja, junto a una foto del olivo y un certificado que garantiza su bienestar. “Asimismo, los padrinos, que adquieren un compromiso por un periodo de un año, renovable, pueden ir a visitar la finca y comprobar el estado de su olivo en cualquier momento”, declara.

Adaptación y nuevos mercados

Ávidos por continuar en el sendero trazado, las nuevas circunstancias derivadas de la pandemia del coronavirus han hecho que se proyecten nuevos objetivos a corto y medio plazo en La Samiaja, que como nos indica María Jesús, actualmente se centran en adaptarse a las actuales condiciones, intentando abrir nuevos mercados y fomentando la publicidad especialmente a través de las redes sociales.

Adheridos a Sabor a Málaga desde septiembre de 2016, aseguran que han estado en varias ferias organizadas por la marca promocional de la Diputación tanto a nivel local co.mo nacional, entre ellas el Salón Gourmets de Madrid o Alimentaria de Barcelona. María Jesús afirma que esta marca que apoya y respalda a productores del sector agroalimentario y hostelero de la provincia les ha permitido ampliar y adquirir una gran experiencia comercial, aprendiendo a distinguir y reconocer los mercados a los que dirigirse y ampliando su formación en diversas materias. “Hicimos un curso en La Térmica sobre Olivicultura y asistimos a varias jornadas relacionadas con nuestro impacto en el planeta y la huella de ozono”. 

Una formación que ha ido dejando su propia huella en el proyecto familiar de La Samiaja, puesto que, en esta finca, además de apostar por el cultivo ecológico, predominan otros aspectos que potencian el valor medio ambiental. “Es el caso de la calefacción instalada en el cortijo La Samiaja, que funciona con una caldera de biomasa que utiliza como combustible natural huesos de aceitunas y que en breve complementaremos con la instalación de placas solares, alcanzando así una gran eficiencia energética”. Detalles que van sumando excelencia y que demuestran el firme convencimiento del uso de energías renovables, eficientes, de respeto con el medio ambiente y protección del entorno rural.

Cercano y personal 

Aunque se sienten más productores que comercializadores, los hermanos Córdoba Cano consideran que su fuerte se encuentra en el trato cercano y más personal, permitiéndoles transmitir aquellos valores que les inculcaron sus padres de amor y conservación de la naturaleza y de apego a las tradiciones. Es por ello que María Jesús y Luis ponen una gran pasión al describir al público visitante, fundamentalmente extranjero y de lugares tan diversos como Finlandia, Inglaterra, Bélgica, Francia “e incluso de Brasil”, todo el proceso que requiere el cultivo y cuidado de los olivos hasta la extracción de su “zumo de fruta”. 

Sostienen que disfrutan haciendo las catas y observando la reacción del público al paladear estos sabores tan auténticos y el poder ofrecerles la oportunidad de que vivan una experiencia rural en un sentido amplio. “De hecho, tenemos un acuerdo con un instituto de Granada, en el que estudian español muchos jóvenes americanos, y que organiza actividades de convivencia para sus alumnos, siendo nuestra finca uno de los lugares elegidos para que vivan de primera mano, una aventura rural”. 

“Somos lo que comemos”

Y es que La Samiaja, un proyecto donde se combina el cultivo tradicional con la producción de Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológica y el oleoturismo, se vincula muy estrechamente a la gastronomía local, donde platos como la Porra Archidonesa o un tierno y delicioso “mollete de Archidona mojado en un plato de AOVE Picual” se convierten en placeres muy terrenales que deben ser disfrutados. Pero no hay que dejar atrás esas recetas más ancestrales, aquellas que reivindican el protagonismo de los productos autóctonos y en las que un inmejorable aceite de oliva le otorga una posición privilegiada en la mesa, como ocurre con el guisillo de San José o las Papandúas de bacalao, dos recetas típicas de Archidona que nos sugieren Luis y María Jesús y que nos vienen a recordar que es preciso atender al buen hacer culinario y “si hay que freír, que siempre sea con un buen aceite de oliva, pues somos lo que comemos”, y qué mejor manera de SER, que HACER y COMER con los Aceites de Oliva Virgen Extra Ecológicos La Samiaja.

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