Lascas de Pedernal es una pequeña bodega ubicada en el municipio de Cártama, en la comarca malagueña del Valle del Guadalhorce, dedicada a la elaboración de sus propios vinos y guiada por una larga tradición familiar. Fundada en 2010, esta innovadora y atrevida bodega, acogida a la denominación de origen Málaga y Sierras de Málaga, cuenta con cinco categorías de productos de excelsa calidad: Vino Tranquilo Seco, Vino Tranquilo Naturalmente Dulce, Espumosos, Bebidas Aromatizadas Dulce y Bebidas Fermentadas Tranquila Dulce, siendo su “caldo estrella” el tinto naturalmente dulce, seguido muy de cerca por sus bebidas fermentadas de fresa, mandarina, granada o limón, cuya singularidad les ha permitido alcanzar una gran popularidad en los últimos años.

Y es que, aunque el proyecto profesional de Lascas de Pedernal diese comienzo hace poco más de una década, fue la larga usanza familiar de más 30 años y la pasión por este arte y ciencia, la causa y efecto de su propósito, dotándolo de unas señas muy representativas: calidad, tradición e identidad, tal y como nos explica su fundador, Lorenzo Párraga Patricio. Una aventura vitivinícola marcada por las enseñanzas paternas y por el amor a una tierra en las que hoy día se cultivan distintas variedades de uva que, maduradas al sol con paciencia y armonía, se transforman en unos interesantes vinos tintos y blancos dotados de elegantes aromas y peculiares sabores que se prestan, sin vacilación, a deliciosos maridajes con los mejores productos gastronómicos de la provincia de Málaga. Una experiencia que se puede disfrutar a través de la atractiva oferta de catas que también organiza la bodega.

“Por afición y tradición”

Lorenzo nos cuenta que llegó a Cártama con tan solo cinco años, condicionado por las circunstancias laborales de su familia. Su padre, también llamado Lorenzo y oriundo de Colmenar, era un sencillo agricultor que labraba, con su pequeño tractor, las tierras de las familias que lo requerían, además de atender los cultivos de los que disponía. Por aquel entonces la familia Párraga contaba con una pequeñita bodega en la que elaboraban “por afición y tradición” sus propios vinos para consumo familiar, entre los que predominaban secos, doradillos y dulces Pedro Ximénez. Una costumbre que quedó muy arraigada entre las nuevas generaciones Párraga y germen para que Lorenzo, ingeniero técnico de profesión, emprendiera su proyecto empresarial más personal, aportando una visión renovada, pero con un empeño y pasión absolutos. 

A las pequeñas parcelas heredadas, Lorenzo le fue uniendo otros terrenos adquiridos, en los que plantó nuevas viñas de las variedades que más se adaptaban al suelo y la climatología, como Moscatel, Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Petit Verdot. Nace así un espacio en el que mimar la uva, para posteriormente hacer nobles vinos, se convierte en una grata y placentera experiencia que cautiva a los más delicados paladares. 

Actualmente Lascas de Pedernal dispone de una finca de 4,5 hectáreas, emplazada en la localidad de Nueva Aljaima, y a escasos cinco kilómetros de la Estación de Cártama, donde Lorenzo, además de contar con un admirable viñedo de “uvas blancas y tintas” también posee una gran variedad de árboles frutales, los cuales son esenciales para crear sus bebidas aromatizadas y fermentadas. 

Uvas y más frutas

La bodega, también situada en la localidad de Aljaima y a 2 km de la Estación de Cártama, tiene una superficie de 500 m2 donde, tras la vendimia, se lleva a cabo todo el proceso de elaboración del vino y en las que las palabras maceración, fermentación, crianza y trasiego, entre otras, cobran un significado esencial. Es en estas instalaciones donde además de obtener un extraordinario espumoso Rossé, un vino Tranquilo Seco Moscatel, elaborado con un 100% de uvas Moscatel de Alejandría, o sus intensos y brillantes Tempranillos de 12 y 15 meses de crianza en barrica de roble francés, también se producen sus especiales bebidas aromatizadas y fermentadas, únicas en la provincia de Málaga. 

Lorenzo nos explica que las bebidas aromatizadas se elaboran con una base de Pedro Ximénez y Moscatel, aromatizándolas bien con piel de naranja cachorreña o “agria”, propia de la comarca, o con limón, pomelo o fresas. Mientras que las bebidas fermentadas, “a las que no se les puede llamar vino, pero sí entendiendo que es un vino de frutas, diferente a las uvas, se logra una bebida fermentada donde las granadas, mandarinas, mangos o cerezas sorprenden por su frescura y delicado sabor”, nos describe.  

Lorenzo afirma que controla absolutamente todo el proceso y cuando su cosecha es insuficiente para abastecer a la demanda, trabaja “en estrecho contacto con otros pequeños agricultores de la zona y otras comarcas como la Axarquía – Moclinejo, Almáchar y Mollina-, haciendo un continuo seguimiento de vides y racimos para que nada quede al azar”. Esta meticulosa labor genera en torno a 30.000 botellas al año, con un total de 19 referencias que distribuyen ellos mismos a restaurantes, vinotecas y particulares, abasteciendo a una amplia cartera de clientes repartidos por toda la geografía española, destacando Málaga, Madrid y Barcelona, así como números puntos de Alemania. “Hoy día estamos recibiendo muchos pedidos por internet, tanto a través de las redes sociales como de nuestra tienda online”.

Botellas con un llamativo y atrevido color

Sin embargo, una particularidad absolutamente distintiva de estos maravillosos vinos y bebidas aromatizadas y fermentadas es el color de sus botellas: blanca, rosa, fucsia, morada, verde, dorada, naranja, roja o negra. Un abanico cromático que resalta su singularidad y su inconfundible personalidad. Unos caldos de excelentes cualidades que envasados en botellas de “llamativo y atrevido color” propician que sea un producto muy adecuado para regalo y que, en fechas muy señaladas, como Navidades, San Valentín o aniversarios, se conviertan en “todo un acierto”.

Lorenzo nos relata que el representativo y exclusivo color de sus botellas le ha permitido presenciar bonitos momentos que recuerda con especial cariño. “Fue hace unos años, y ahora descubrirás por qué hago hincapié en el tiempo, yo estaba visitando a un colaborador y amigo que posee un pequeño y céntrico bar en Marbella, de esos en los que en hora punta no entra ni un alfiler y la gente se va haciendo hueco como puede para poder llegar a la barra. Era tal el volumen de personas que atestaban el negocio, que los clientes ya no sabían cómo pedir sus consumiciones. De pronto veo que un señor intentando llamar la atención de un camarero y pidiendo una botella de vino blanco. El camarero sin saber a qué tipo de vino se refería le contestó si cualquier vino blanco, pero el hombre, como buenamente pudo alzó su mano con una de nuestras botellas e interpeló: ¡cualquiera no, blanca, la de la botella blanca! Una maravillosa anécdota que me colmó de una gran satisfacción”, apunta. 

Catas y maridajes

Otras actividades que desarrolla Lascas de Pedernal son las catas y maridajes. Durante todos estos años, una parte de la bodega ha venido destinando un amplio salón central de 200 m2 para la celebración de todo tipo de eventos, además de visitas organizadas, estas últimas con gran predominio de público extranjero, “entre ellos, y curiosamente, muchos finlandeses y noruegos”. Un espacio claramente versátil y polivalente donde tanto turistas como “vecinos” han podido degustar productos autóctonos de la provincia, como quesos, chacinas, verduras y hortalizas del Valle del Guadalhorce, así como postres artesanales, – “muchos de ellos pertenecientes a Sabor a Málaga”-, maridados con sus atrevidos y chispeantes vinos. Y es que en el momento en el que realizamos este reportaje el avance de la pandemia del coronavirus mantiene a este gremio muy ralentizado y, Lorenzo, que procura mantener con diligencia su empresa, asegura que la actividad, en estos momentos, es de un 30% con respecto a años anteriores. “El protocolo sanitario y las medidas de seguridad y aforo han cambiado un poco el concepto, pero seguimos apostando por ello y poder continuar trabajando con productores, chefs y caterings para lograr experiencias llenas de sensaciones y cócteles sorprendentes”, nos dice con una afable sonrisa.

Inestimable apoyo familiar

Lascas de Pedernal es fundamentalmente una bodega familiar, donde hasta hace poco el equipo humano estaba formado por cinco personas de modo estable, ampliándose hasta 15 en plena campaña”. Pero durante toda su andadura, Lorenzo siempre contó con el inestimable apoyo de su hermano Carlos, “quien hace ya algún tiempo se animó a emprender su propio camino. Ahora tengo el respaldo de mis hijos, fundamentalmente Juan, quien se encuentra muy involucrado en el proyecto, pero también de Samuel y María, que, aunque tienen sus propios quehaceres, aportan su granito de arena”.

Con vistas al futuro cercano, Lorenzo declara que en esta nueva etapa empresarial y personal pretende fijar sus objetivos en seguir promocionando sus bebidas aromatizadas y fermentadas, “un sello que nos identifica, nos hace únicos y que está teniendo una magnífica aceptación”. Para lograrlo, están volcado gran parte de sus esfuerzos en desarrollar una adecuada estrategia, con un meditado plan de marketing, las nuevas tecnologías y sorprender a los clientes con detalles como un nuevo packaging para regalos, juegan un papel importante.

Desde que en septiembre de 2016 se uniesen a Sabor a Málaga, marca promocional de la Diputación provincial, Bodega Lascas del Pedernal ha tenido la oportunidad de asistir a muchas de las ferias acometidas por las diferentes comarcas de la provincia, así como a diferentes ediciones de la Gran Feria, celebrada en la Malagueta y en la Plaza de la Marina. Igualmente, han podido viajar a otros encuentros nacionales celebrados en Madrid, como el Salón Gourmets, favoreciendo con ello “encuentros y contactos muy interesantes”, esperando volver pronto a una intensa normalidad.

‘Como lo hecho en casa no hay nada’

Lorenzo ha volcado en su Bodega Lascas de Pedernal todo el saber, valores y buenos consejos que sus padres, María Patricio y Lorenzo Párraga, le inculcaron durante su niñez y juventud. Recuerda bien que su padre solía decir que ‘como lo hecho en casa no hay nada’, y confirma con rotundidad cuánta razón tenía. “Estar encima de las cosas, pendiente a labrar, abonar, regar o podar en su preciso momento. Buscando “lo natural y auténtico”, haciendo que detalles como el controlar la temperatura de los racimos de uvas durante la vendimia, realizada a primera hora de la mañana, hasta su traslado a la bodega en tanques refrigerados para que no pierdan ninguna de las propiedades y cualidades, aporten la diferencia que permite obtener un producto de altísima calidad: desprendiendo aromas inconfundibles y demostrando en boca todas esas sutilezas que el esmero y cuidado en su elaboración han sabido preservar. Unos vinos y bebidas que enaltecen los selectos productos de la provincia y acompañan, “con honores” a buena parte de nuestra rica gastronomía malagueña, con platos y recetas, que albergan tradición y sofisticación. Una cultura del vino que Lascas de Pedernal llena de matices, dándole el pertinente “respiro” y brindando la oportunidad de hallar ese color especial que dé sentido a vivir nuevas experiencias con mucho Sabor a Málaga.

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