El dulzor más genuino de la Axarquía

La caña de azúcar fue hasta la década de los años ochenta del pasado siglo los cultivos más importantes en la provincia de Málaga. Conocida popularmente como caña dulce, de ella se extraía el azúcar en los clásicos ingenios que existían en muchos puntos de la costa malagueña. Se cultivaba en paralelo a la franja litoral mediterránea, lo que a la postre significaría su declive, ya que chocaba con los intereses urbanísticos. Finalmente, con la entrada en la Unión Europea, el cultivo fue prácticamente erradicado, salvo en algunos puntos de la Axarquía y de la Costa Tropical de Granada. Además del azúcar, de esta planta se pueden sacar otros productos derivados, como el jugo de la caña de azúcar y la miel de caña. El primero apenas se usa hoy en día, salvo en casos como la elaboración de una cerveza artesana hecha en la Axarquía. La segunda, sin embargo, es uno de los productos más conocidos de esa comarca oriental. La miel de caña está ligada hoy a la localidad de Frigiliana.

De hecho, allí se elabora todavía hoy esta melaza, en la que se considera la única fábrica de este producto en toda Europa. Allí se resisten a abandonar la transformación de la caña más dulce, la que introdujeron hace más de un milenio los árabes. Recetas Una de las razones por las que sobrevive este producto es su versatilidad en la cocina. De hecho, la miel de caña se cuela en el recetario tanto de la Axarquía como del resto de la provincia de Málaga. De hecho, puede servir para acompañar a tortillitas de bacalao, berenjenas fritas o incluso carnes asadas. Sirve, además, para la elaboración de una amplia gama de postres (flanes, yogures) o incluso con refrescos o batidos. En la repostería casera se utiliza para hacer arropía, torrijas, bizcochos, tortas, conservas de batatas, borrachuelos, flor de piñonate o galletas, entre otras muestras de repostería. Desde 2013 en Frigiliana se celebra en abril el Día de la Miel de Caña, una fiesta que pretende poner aún más en valor este producto. Para ello, además de degustaciones del jugo de la caña de azúcar y la miel de caña, se hacen visitas guiadas al ingenio y demostraciones del corte y la molienda de la planta.

Además de esta melaza, en la provincia de Málaga también hay una importante producción de mieles. Prácticamente en cada comarca existen empresas dedicadas a este sector apícola, aunque destaca especialmente el caso de Colmenar, que cuenta incluso con un Museo de la Miel.
Además de las mieles de milflores, también se elaboran otras que son monovarietales, como las de aguacate, romero, tomillo, azahar, castaño o del bosque, entre otras.

La miel de caña es un producto vinculado íntimamente a la historia de la Axarquía. De hecho, en su día llegó a acaparar unas 15.000 hectáreas de superficie de esta comarca. Hoy en día apenas queda presencia de este cultivo en la provincia, salvo algunas parcelas situadas en el término municipal de Vélez. Eso sí, sigue en pie la única industria transformadora de la caña en Europa, el ingenio situado en el pueblo de Frigiliana, que se encarga también de comercializar este producto.

La caña de azúcar es una planta originaria del Sudeste Asiático, pero se adaptó muy bien a las condiciones climatológicas de la comarca de la Axarquía. Fueron los árabes, en el ecuador del antiguo Al-Ándalus los que se encargaron de llevarla hasta la Península Ibérica. Entre los años 30 y 50 del pasado siglo fue la base fundamental de la economía de pueblos como Nerja, Torrox, Vélez-Málaga o Frigiliana, entre otros, donde aún quedan en pie algunos restos de ingenios que extraían de la caña su preciado jugo.

La miel de caña, tomada con moderación como otros azúcares, es un alimento muy completo y rico en principios nutritivos fácilmente asimilables. Entre ellos se encuentran la glucosa, sacarosa, proteínas, sales cálcicas, sales férricas, vitamina B y otros minerales. Hay que tener en cuenta que se obtiene de una forma artesanal mediante la concentración perfecta del jugo de la caña de azúcar, una vez que han sido eliminadas todas las impurezas. De ese modo, conserva todos los beneficiosos elementos activos y principios vitales contenidos por dicha planta meridional.