El emblema de las huertas del Guadalhorce

El tomate de la variedad huevo de toro es uno de los productos con más calidad que salen de la provincia de Málaga. Se da en especial abundancia en las huertas del Valle del Guadalhorce y, más concretamente, en la localidad de Coín, conocida especialmente por la fertilidad de sus tierras. Esta variedad, que cuenta con un sello de calidad que lo diferencia de otros tomates, tiene unas características muy particulares. Así, como parece evidenciar su propio nombre, suele ser de gran porte. De hecho, suele pesar normalmente entre 300 y 600 gramos, aunque en ocasiones puede incluso superar el kilo.

Es una especie con pocas semillas y un corazón muy carnoso. De hecho, es muy valorado por su textura cremosa y suave. En boca, destaca por el perfecto equilibrio de su acidez y por su dulzor. La recogida del tomate huevo de toro en las huertas de Coín se suele hacer a primera hora de la mañana, ya que si se hace con calor, el simple contacto de la mañana lo puede estropear. Para aprovechar todas sus cualidades organolépticas hay que cosecharlo en envero, es decir, cuando en su fina y delicada piel se perciben los colores verde y rojo. De esta forma, puede durar varios días sin que se pase. Su fragilidad hace, sin embargo, que sólo se distribuya en canales cortos. Al ser una variedad muy rica en agua, el tomate malagueño huevo de toro es idóneo para consumir directamente al natural, en una ensalada con un poco de sal y un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra.

También puede servir para elaborar gazpachos y otras sopas frías. También se puede usar para hacer ‘carpaccios’. La excelencia de esta variedad de tomate tiene que ver mucho con factores como los cuidados de los hortelanos del Valle del Guadalhorce, aunque también es fundamental la riqueza de los suelos, sobre todo los de Coín, abastecidos con aguas de manantiales de las sierras cercanas. A todo esto hay que añadir el clima de la comarca, que permite tener sólo en verano una cosecha de gran calidad. En los últimos años, se está reivindicando la singularidad de este tomate con eventos temáticos que giran en torno a él, como rutas gastronómicas o subastas, en las que, con un fin benéfico, se puja por la caja de mayor calidad.

Aunque la variedad de tomate malagueño huevo de toro no es exclusiva del Valle del Guadalhorce, es en esta comarca donde se dan en más cantidad y con mayor calidad. Especialmente, se obtienen en las huertas de Coín que son regadas todavía hoy con aguas de manantial. De hecho, el Grupo de Desarrollo Rural del Valle del Guadalhorce lanzó en el año 2015 el sello de origen para distinguir a este tomate. El siguiente paso a dar será el de conseguir una denominación de origen protegida.

La variedad del tomate huevo de toro guarda ciertas similitudes con otras como la castellana o el corazón de buey, si bien en el Valle del Guadalhorce defienden las características diferenciadoras de la que ellos cultivan desde hace décadas. Se trata de un tipo de tomate muy frágil, que incluso estuvo a punto de caer en el olvido. Sin embargo, por su sabor y textura muchas familias de la comarca continuaron la tradición de cultivarlo para autoconsumo. Esto ha hecho posible que en la actualidad no sólo sobreviva sino que tenga además su sello de origen.

Esta variedad de tomate suma un gran número de tributos que lo hacen muy recomendables. Por ejemplo, entre otras, tiene un gran contenido en vitamina C (unos 19 milígramos por cada 100 gramos), lo que repercute positivamente en muchas patologías y sirve para prevenir muchas enfermedades. También tiene elementos antioxidantes que sirven para evitar envejecimiento celular. Además, al ser también rico en licopeno (3,2 milígramos por cada 100 gramos), es un gran aliado para combatir problemas cardiovasculares y para prevenir el cáncer.

La tomatera de esta variedad da tres floraciones, aunque no son muchas las que cuajan en cada mata. Un inconveniente desde el punto de vista productivo, es que hacen falta unos cuatro meses para obtener los primeros frutos, cuando la media de otras variedades es de unos 45 días. Otra de sus características más llamativas es que la planta puede llegar hasta los dos metros de altura, guiada con cañas. Pese a ello, los tomates sólo suelen darse por la parte de abajo.