Dulces con nombre propio: Algarrobo y Ramos

El inconfundible sabor de las tortas de aceite malagueñas ha pasado por el paladar de generaciones y generaciones de malagueños en desayunos y meriendas. Un sabor dulce y aceitado. Un bocado crujiente. Una receta diferente en cada punto de la provincia, pero con varios nombres propios como protagonistas. El aceite de oliva es el ingrediente que le da nombre y el sabor inconfundible a este dulce.

La receta es de origen árabe, aunque la repostería malagueña la ha evolucionado y mejorado hasta hacerla suya. Harina de trigo, sal, azúcar, matalahúva y ajonjolí son el resto de ingredientes con los que se fabrica. A la hora de hablar de tortas de aceite de Málaga, no pueden faltar dos nombres propios: las tortas de aceite de Algarrobo y las tortas de Aceite Ramos. Tortas de Algarrobo Algarrobo es un municipio con una rica y completa gastronomía enclavado en la Axarquía de Málaga. Entre sus recetas de repostería destacan las tortas de aceite, conocidas como tortas de Algarrobo. Este dulce es más pequeño que una torta tradicional, las más habituales tienen un tamaño ligeramente superior al de una galleta. La torta de Algarrobo tiene un sabor acaramelado y es compacta. En ocasiones incluye almendras en la parte superior y se caracteriza por su aspecto moreno, como si el aceite su hubiera dorado demasiado. Tortas Ramos El otro nombre propio dentro del amplio recetario de tortas de aceite de Málaga son las tortas de aceite Ramos. Su sabor está interiorizado en el paladar de todo buen malagueño como acompañante de meriendas, café y leche.

Las tortas Ramos, elaboradas por la empresa homónima, tuvieron sus inicios en Algarrobo, aunque actualmente la compañía opera en un obrador más cercano a la capital del que cada día salen más de 30.000 tortas listas para ser consumidas. Las tortas Ramos tienen un aspecto y un sabor muy parecido a las de Algarrobo. Pero las tortas de aceite de Ramos y Algarrobo no son las únicas. Cada localidad tiene su propia receta, lo que da lugar a una amplia variedad de sabores para un mismo producto. Otra de las más conocidas es la torta de aceite de Vélez-Málaga, caracterizada por ser ligeramente más grande –se consume en pequeñas porciones- y por tener una capa superior cubierta de almendras.

La elaboración de tortas de aceite se ha focalizado mucho en el sur de España, con Málaga como uno de los puntos de mayor producción. Sin embargo, este producto se consume en toda la península y, durante los últimos años ha tenido lugar una internacionalización. Gracias a esta salida de las tortas de aceite a países del extranjero se han popularizado nuevas formas de consumo como las tortas de aceite mezcladas con queso, las tortas de aceite con paté o las tortas de aceite con productos ahumados.

Las tortas de aceite malagueñas como las variedades de Algarrobo y Ramos tienen un importante aporte energético cuando se consumen, de ahí que se tomen como tentempié, en el desayuno y en la merienda junto a un té, café, leche, zumos y batidos. Asimismo, son un producto natural elaborado con ingredientes vegetales y sin productos químicos. Tanto las tortas de Algarrobo como las Tortas Ramos son un dulce que se conserva en buen estado durante mucho tiempo.

El verdadero secreto para la elaboración de este dulce reside en la utilización de productos naturales y de calidad. Para ello la mayoría de los fabricantes emplea aceite de oliva andaluz de la variedad hojiblanca, el más común en la provincia de Málaga. Los olivos de esta variedad dan lugar a aceites de tonos dorados y de sabor suave (de ahí que el color de las tortas de aceite tenga estos tonos oscuros) y su sabor, dulce y acaramelado.