La hortaliza que echó raíces en la ribera del Genil

La zanahoria morá es una hortaliza que se cultiva desde el antiguo Al-Ándalus en las huertas de la ribera malagueña del Genil, es decir, en Cuevas Bajas y, en menor medida, en Cuevas de San Marcos. Esta variedad de zanahoria es la más original que se conoce. De hecho, fue introducida por los árabes en la Península Ibérica y se resistió a desaparecer con el color naranja que en el siglo XVI le dieron los holandeses a las zanahorias que hoy se consideran más convencionales. Para que no se pierda este cultivo tan singular, los agricultores de la zona tienen una rigurosa selección de semillas. Gracias a ello, han conseguido preservar sus características diferenciadoras, un llamativo interior amarillento con una gama amplia de tonalidades de color morado dispuestas en círculos concéntricos.

Al paladar esta zanahoria morá malagueña ofrece un sorprendente sabor suave y, al mismo tiempo, dulce. Se suele sembrar a principios de verano para que se pueda cosechar en los últimos días del otoño. Uso Gracias a sus características, la zanahoria morá malagueña se puede consumir de muy diversas formas. Crudas, acompañando ensaladas, o fritas. Sin embargo, no es aconsejable usarlas cocidas, como las naranjas. En los últimos años en Cuevas Bajas una empresa ha comenzado a comercializar distintos productos derivados con esta variedad, como mermeladas, vinagres o incluso snacks, que se venden tanto dentro como fuera de la provincia de Málaga. Precisamente, en este pueblo de la Sierra Norte de Málaga, que es el máximo productor de la zanahoria morá malagueña se celebra desde principios del presente siglo un evento gastronómico que sirve para llamar la atención sobre este singular producto y sus derivados: La Fiesta de la Zanahoria Morá.

Cada primer domingo de diciembre, coincidiendo con la temporada de su recogida, los cueveños acogen a miles de personas para que conozcan la auténtica zanahoria morá, que pueden comprar directamente de productores. También es costumbre que se repartan entre los asistentes cientos de raciones de migas acompañadas por esta hortaliza umbelífera.

La zanahoria morá malagueña se asienta desde el antiguo Al-Ándalus en la ribera del Genil. Más concretamente, se cultiva en las fértiles parcelas situadas cerca de este río. En especial, como municipio productor sobresale Cuevas Bajas y su vecino Cuevas de San Marcos. Entre ambos se producen cada año más cantidad de esta saludable hortaliza, a tenor de la demanda en el mercado. En las últimas campañas se han superado los 300.000 kilos, que son vendidos dentro y fuera de la provincia para consumir directamente o para elaborar distintos productos derivados.

La introducción de este cultivo, procedente de Asia, en la Península Ibérica se remonta al antiguo Al-Ándalus, cuando una caravana de árabes cruzó el Sahara y llegó a la Península Ibérica con semillas provenientes del Lejano Oriente. A orillas del Genil, estas familias encontraron una fértil vega, idónea para su producción. De hecho, con la irrupción de la zanahoria naranja, se fue quedando como el único reducto de esta variedad original. Desde entonces han pasado trece siglos sin que se pierda la tradición de cultivar estas hortalizas en esta zona limítrofe de la provincia de Málaga.

La zanahoria morá se caracteriza por ser aún más beneficiosa para el organismo que la naranja. De hecho, se asegura que tienen numerosas propiedades terapéuticas, ya que son diuréticas, tienen componentes anticancerígenos y hay quien incluso asegura que cuenta con un poder afrodisíaco. Lo que sí está constatado es que es una buena fuente de carbohidratos. Además, cuenta con aportes muy importantes de vitaminas A, E y B y de minerales como el potasio. También tiene fósforo, magnesio, yodo y calcio. A diferencia de la zanahoria convencional, cuenta con mucha mayor cantidad de antioxidantes: Hasta seis veces más.