Embutidos La Abuela Loli es un pequeño negocio familiar ubicado en Alhaurín el Grande, en la comarca del Valle del Guadalhorce. Desde hace más de 40 años están dedicados a la elaboración  artesanal de embutidos y otras especialidades derivadas del cerdo, así como a la venta de una amplia variedad de carnes frescas. La altísima calidad de su materia prima, el mantener las más ricas y sabrosas recetas tradicionales de la zona y la destreza y conocimiento inculcados por su fundadora, una mujer luchadora y comprometida, han logrado hacerse un nombre en la provincia, brindando a sus clientes de siempre y a las nuevas generaciones, una exquisita gama de productos que deleitan el paladar. Entre el gran surtido de elaboraciones caseras destacan los chorizos tipo rosario -con picante y sin picante-, la morcilla tipo malagueña, el morcón de morcilla o el salchichón Málaga, sin embargo, su lomo en manteca y la manteca colorá, en sus diversas variantes, se configuran como los dos grandes productos estrella de la casa, por el equilibrado y distinguido sabor y la excelencia de sus carnes.

Los comienzos de La Abuela Loli narran una de esas historias que demuestran el empeño y la fuerza de una mujer por hacer frente a las adversidades, tomarlas como una oportunidad y transformarlas en primorosos y deliciosos manjares con los que alimentar al prójimo. La entrañable abuela Loli es Dolores Escobar Gálvez, quien nos relata en primera persona que su negocio surgió como consecuencia de una crisis. “Corría la década de los 70 y mi marido se quedó en paro, así que con los pequeños ahorros que teníamos decidimos abrir una modesta carnicería en los bajos de nuestra casa. Nada del otro mundo, pero lo suficiente para tener un escaso surtido de carnes y realizar algunos embutidos caseros, recuperando las recetas familiares y guiada por lo que siempre vi hacer a mi madre”. 

1976

El 12 de marzo de 1976, tal y como reza en su primera licencia de apertura, Loli y su esposo se establecen y comienzan a hacerse un hueco entre sus paisanos gracias al buen hacer de Loli con sus embutidos caseros y a la cordial y respetuosa atención del matrimonio. Pero en 1986, esta familia sufre un duro revés ante el fallecimiento del esposo de Loli. Es entonces cuando esta mujer, madre de dos hijos pequeños, afronta años inciertos y difíciles. “No tuve más remedio que mirar al frente y las tareas que él hacía, como ir al matadero a seleccionar los animales y despiezar las carnes, las asumí por completo”.

La máxima 

Loli asegura que casi no le dio tiempo a pensar, “solo tenía una única opción: tirar para adelante”. Es a partir de ese momento cuando Loli, quien siempre había participando en el día a día de la carnicería desde la “trastienda”, se hace visible. “Yo no tracé mi futuro, la vida me fue empujando y marcando el camino”, alega el alma mater de este negocio. “Recuerdo que uno de los muchos proveedores que teníamos, conocedor de la situación, llegó a decirme en una ocasión, ‘si no consigues hacer lo que te gusta, haz que te guste lo que haces’. Esa ha sido la máxima que ha acompañado mi vida y a pesar de haber atravesado varias crisis y muchos altibajos, como sucede en cualquier familia, he de decir que me apasiona y me enorgullece poder hacer y ofrecer lo mejor a mi clientela”.

Actualmente Loli, quien se jubiló hace dos años, pasa diariamente por el negocio a echar un vistazo a su hijo Francisco y a su yerno Manolo, quienes han asumido las riendas de la empresa, que con “la ayuda de mi cuñada, Maribel”, hacen hoy posible que se mantenga el espíritu y la esencia del buen hacer tradicional de los embutidos de La Abuela Loli. En ellos ha delegado la responsabilidad de seguir manteniendo el buen gusto y la pasión por lo que hacen, acogiendo un legado de más de cuatro décadas.

La tienda y obrador

El obrador y tienda de La Abuela Loli, que se sitúan en el mismo sitio en el que inició su andadura, dispone de unos 180 m2 donde se aprecia una gran variedad de carnes frescas y otros derivados del cerdo, como magníficas piezas de tocino ibérico salado, cortezas o hueso blanco y añejo, -“ideales para cocinar platos tan nuestros como las sopas de puchero, un guiso típico de Alhaurín el Grande donde adquiere gran protagonismo su pringá”-, así como llamativas y apetitosas chacinas.  

En esta carnicería se llevan a cabo decenas de elaboraciones diarias tanto para atender a su clientela habitual como para suministrar a pequeños comercios, fruterías, bares y restaurantes, emplazados no solo en su localidad, sino también en pueblos cercanos como  CoínCártamaAlhaurín de la Torre y Mijas. Por ejemplo, “del chorizo tipo rosario, que es uno de los productos más solicitados, se fabrican en torno a 120 kilos semanales”. Embutidos caseros que siguen manteniendo todo el sabor de antaño, donde Loli afirma que el seleccionar una carne de primera calidad y atenerse a una adecuada proporción de especias son el verdadero secreto para que este humilde embutido ensalce guisos y destaque en las barbacoas. 

Calidad  sabor y tradición

La Abuela Loli es sinónimo de calidad, sabor y tradición y sus embutidos y elaboraciones caseras conquistan a todo aquel que los prueba. Manolo, quien atiende en el mostrador, asegura que Loli ha sabido inculcar en su hijo Francisco el amor por este hacer artesanal que enriquece la cultura gastronómica y las tradiciones más populares de nuestra provincia. De hecho, una de sus especialidades, la manteca colorá, ha propiciado un eslogan que durante más de un lustro ha ido calando entre alhaurinos y vecinos de pueblos colindantes. “Loli es ‘La Reina de la Manteca Colorá’, porque si la pruebas verás que es especial”, señala Manolo.

Aunque “unos productos son más demandados en verano y otros en invierno”, todos han alcanzado una gran aceptación, siendo la manteca ‘colorá’, la zurrapa y el lomo en manteca los productos estrella a día de hoy. Y es que unos adecuados y equilibrados aliños –fundamentalmente ajo, vinagre, orégano y sal, además de un buen pimentón- son esenciales para conferir el sabor más auténtico, siendo la cocción o fritura de las carnes otro factor clave. A este respecto, “experiencia y paciencia” son las armas que Loli empleaba –y ahora Francisco-, para darle ese toque especial a su soberbio lomo en manteca en el que no interviene ningún tipo de conservante artificial. “Hay que echar continuamente un ojillo a la carne hasta comprobar que está en su punto. Porque las carnes no siempre necesitan el mismo tiempo y hay que estar atento para saber cuándo se encuentran con el estado perfecto”. 

Catering y servicio a domicilio

Durante muchos años, los productos de La Abuela Loli han estado presentes en centenares de hogares, siendo además el nexo de unión de celebraciones familiares, “comuniones, cumpleaños”, ofreciendo un personalizado servicio de catering que se vio inesperadamente paralizado con motivo de la crisis sanitaria del coronavirus vivido en 2020. “De repente nos vimos aislados, no podíamos ni siquiera visitar a nuestros mayores y tuvimos que reinventarnos, atender a la demanda de primera necesidad, ampliando y reforzando el servicio a domicilio, un sistema que ha llegado para quedarse”. Por ello, tienen a disposición de todos sus clientes un número de Whatsapp, así como una página de Facebook para estar siempre en contacto de quienes solicitan sus productos.

Filosofía de empresa

La Abuela Loli lleva años siendo fiel a su filosofía de empresa: productos de calidad, trabajo artesanal, trato directo y cercano y, ante todo, buscar siempre la satisfacción del cliente. Unos embutidos y chacinas que junto a otros derivados cárnicos siempre han destacado por contener ingredientes totalmente naturales y regirse por las normativas sanitarias y los exhaustivos controles de calidad. 

Es la segunda generación de La Abuela Loli, quien indica que los objetivos a corto y medio plazo se basan en procurar mantenerse y seguir “progresando adecuadamente”. De hecho, con objeto de poder dar mayor visibilidad a su negocio, actualmente se están trabajando en poner en marcha una página web que muestre la riqueza de sus productos y el valor de la tradición y el legado que representa a La Abuela Loli.

Ferias gastronómicas

En este negocio familiar, todos esperan con anhelo volver a una plena actividad y normalidad, donde las fiestas de los pueblos y ferias gastronómicas, que se celebraban por los distintos puntos de la provincia, suponían un impulso y aliento para las pequeñas economías familiares. “Hemos procurado asistir a todas las actividades que hemos podido y ahora nos encontramos en una situación algo más compleja”, añade Loli.

Una de esas citas es la Gran Feria Sabor a Málaga, un evento que anualmente se desarrolla en la capital malagueña y que cuenta con casi una década de trayectoria. Un encuentro de gran magnitud organizado por la delegación de Desarrollo Económico Sostenible de la Diputación de Málaga y que brinda la posibilidad, a los productores adheridos a la marca, de dar a conocer sus productos y nuevas creaciones ante un numeroso público local y visitante. “En mayo de 2017 nuestra empresa obtuvo el distintivo de Sabor a Málaga y desde entonces la notoriedad ha sido cada vez mayor”. Maribel, la cuñada de Loli es la encargada de realizar los preparativos necesarios para abastecerse con lo necesario para que el espacio y el mostrador que les ceden en la feria estén siempre dispuestos con todo lujo de detalles.  “Es una mujer alegre, cercana, decidida y muy organizada –precisa Loli- y en el stand siempre consigue atraer a un gran número de clientes y darles a probar nuestras especialidades. He de reconocer que es única y los asistentes siempre demuestran sentirse muy satisfechos con su atención y deferencia”.

Ocasiones especiales y gastronomía excepcional

El original y auténtico sabor de los embutidos y productos elaborados por La Abuela Loli han ido adquiriendo una merecida fama a lo largo de todas estas décadas. Muchos son los guisos y potajes que identifican a la gastronomía de nuestra provincia y, entre sus peculiares avíos, el chorizo y la morcilla se convierten en ingredientes fundamentales para lograr un plato impecable, este es el caso de una berza malagueña o un potaje de coles.

Más allá del tradicional haber culinario, hay ocasiones que se tornan especialmente memorables y placenteras cuando nuestro paladar descubre sabores indescriptiblemente excepcionales, desde una desenfadada y amena barbacoa, donde las brasas van lentamente “haciendo su papel”; una imprevista parada a media mañana que nos ayude a sobrellevar una ardua jornada –“tomando como aperitivo unas rodajitas de salchichón tipo Málaga”- o regalarse un tiempo para disfrutar de un suculento desayuno donde una rebanada de pan de pueblo con un poquito de magro con manteca ibérica o la formidable y genuina manteca de ‘La Reina de la Manteca Colorá’, nos haga ver el día con un mayor grado de optimismo. 

Y es que complacer el gusto de nuestras familias, amigos e invitados en torno a una mesa es una tarea que requiere amor, empeño y dedicación, y para ello, qué mejor razón que contar con unos productos de insuperable calidad y sabor, aquellos que sabemos que nos harán triunfar, como los auténticos y distintivos embutidos, con mucho sabor a Málaga, de La Abuela Loli.

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